sábado, 11 de abril de 2020

El cromosoma "Y" está disminuyendo y podría dejar de existir en el futuro


Retrocede 166 millones de años hacia atrás. Ese es el período donde las primeras especies de mamíferos aparecieron en la Tierra. Desde ese lejano pasado, los cromosomas SRY determinan el sexo del individuo, siendo XX para las hembras y XY para los machos. Sin embargo, con el correr de los años, los cromosomas X e Y han ido tomando caminos diferentes...

En ese entonces, ambos tenían el mismo tamaño y la misma cantidad de genes. Hoy, la situación es bien distinta: el cromosoma Y es 6 veces menor que el X y lleva 12 veces menos genes. Para la genetista Jenny Marshall Graves, de acuerdo a un estudio publicado en Chromosome Research, la tendencia va hacia la desaparición del cromosoma Y, que dejaría de existir en más o menos 4,6 millones de años.

El cromosoma Y va a desaparecer


Los registros biológicos de los últimos 166 millones de años muestran que el cromosoma Y se ha ido degenerando rápidamente, hasta su separación, por la que las hembras llevan XX y los machos XY. 
La principal hipótesis para el debilitamiento constante del cromosoma Y está en la falla de su formación: al contrario de los demás cromosomas, que tienen 2 copias en cada una de sus células, el cromosoma Y solo tiene 1.

Esta solitaria cadena de genes Y solo se transmite de macho a macho. Es decir, los genes del cromosoma Y no sufren una recombinación genética, como una mezcla de gases de información durante la constitución del individuo.

Al no cruzar o combinar sus genes, el cromosoma Y no se libra de las mutaciones genéticas y se degenera de generación en generación hasta que eventualmente desaparece del genoma.

Una evidencia que refuerza la tesis de Graves es la desaparición del cromosoma Y en otras especies de mamíferos. Ella misma descubrió que la especie de ratones japoneses Tokudaia muenninki no tiene ningún vestigio del cromosoma entre sus ejemplares.

La esperanza de supervivencia de los Y


Pero aún hay esperanza para los cromosomas Y. Es cierto que los genomas de los mamíferos han visto sus Y degeneradas al punto de desaparecer en algunas especies, pero en humanos, según otro estudio científico, la degeneración se habría frenado y llegado a su límite.

Al parecer, durante los últimos 6 millones de años, desde que nuestros ancestros y los chimpancés compartieron el árbol genealógico de los primates, el cromosoma Y se encuentra estable y no pierde genes.

Esto sucede porque el cromosoma Y desenvuelve estructuras más resistentes, llamadas palíndromos (secuencias de ADN que son iguales de atrás haca adelante, como «radar» o «arara»). Esa estructuración protege a los genes y hasta puede recuperar aquellos dañados, como si formatearas una computadora borrando un virus y luego restaurases la máquina con una copia de seguridad.

No más Y, ¿no más hombres? 


Bien, si el cromosoma Y define al sexo masculino, ¿qué pasa si desaparece? Teniendo en cuenta la observación en otras especies, no pasaría nada. O, mejor dicho, habría un reajuste genético necesario en el que la creación del sexo se movería a otro cromosoma, como en los ratones japoneses.

En las especies que han perdido el Y, eso fue lo que sucedió exactamente: otras secuencias de ADN asumieron el rol y aún existen machos y hembras. No se sabe con certeza si la capacidad reproductiva se mantendrá o si la herencia genética de padre a hijo sufrirá consecuencias. Pero, de todos modos, este sería un problema de aquí a más de 4 millones de años.

sábado, 27 de julio de 2019

El hilo peronista que une a Argentina con Senegal | Por Pablo Ayala

La historia del poeta Jean-Fernand Brierre, el embajador hatiano en Buenos Aires que salvó al general Tanco de ser fusilado por la dictadura de Aramburu-Rojas y terminó siendo ministro de Cultura de Senegal y una figura de relevancia tras la independencia de ese país africano.

Hay un hilo que une al Senegal, ese país de África occidental, ex colonia francesa que toma su nombre del río que lo atraviesa, con la Argentina: el poeta haitiano Jean Brierre.

Brierre fue un poeta nacido en Jeremie, Haití, tras la invasión estadounidense y que se crió en el odio al imperialismo. Se sumó al movimiento de la negritud, un colectivo de poetas de inspiración marxista que hacía hincapié en el orgullo negro y las raíces africanas, cuyos mayores referentes eran el cubano Nicolás Guillén y el caribeño de Martinica y figura clave de la revolución argelina Franz Fannon.

Brierre integró este movimiento en París junto al poeta africano Leopold Sedar Senghor.

En 1954 llegó a la Argentina como embajador de su país y en 1956, tras el alzamiento de militares peronistas, salvó al General Raúl Tanco, uno de los jefes de aquella sublevación, al gremialista Efraín García y a 5 suboficiales de ser fusilados por el odio gorila. También a Picha y Canela, los caniches de Perón.

Brierre fue decisivo y solo su coraje y dignidad logró salvarle la vida a aquellos peronistas de la resistencia.

La dictadura de Aramburu y Rojas lo declaró "persona no grata" y el periódico socialista La Vanguardia lo trató de "mono" y lanzó epítetos racistas contra él y su esposa.

Vuelto a Haití, al poco tiempo la dictadura de Papa Doc Duvalier, que se había hecho con el poder, lo encarceló y luego partió al exilio recalando en Senegal, que había logrado su independencia de la mano de su amigo Senghor.

Brierre ocupó allí el cargo de ministro de Cultura y fue tan importante su tarea que el premio mayor de letras senegalés lleva su nombre.

Entrevistado por Rodolfo Walsh en los 60, Brierre dijo que "como descendiente de esclavos no puedo ser otra cosa que peronista".

Hoy los hijos de aquel país que parieron a Senghor, Brierre y otros patriotas africanos emigran buscando una mejor vida, pero los hijos de aquella dictadura que fusiló a Juan José Valle y quiso fusilar a Tanco los apalean en las calles y les quitan sus pocas pertenencias.

Ayer a la noche un grupo de manteros senegaleses fue apaleado y detenido por los esbirros de este gobierno gorila.

Pero afuera, luchando por su libertad estaban ellos, los peronistas, los hijos de aquellos que alguna vez Brierre salvó.

Siempre hay un hilo invisible escribiendo la historia de los pueblos, uniendo siempre a los condenados de la tierra. A los que luchan por su liberación. Siempre.

viernes, 28 de junio de 2019

28 de junio de 1966: GOLPE DE ESTADO CONTRA ARTURO UMBERTO ILLIA

Arturo Illia saliendo de Casa de Gobierno el 28 de junio de 1966

En esa fría mañana, un grupo de oficiales encabezados por Julio R. Alsogaray, Rodolfo Otero y Luis Perlinger se presentaron en el despacho del Presidente constitucional Dr. Arturo Umberto Illia solicitándole que desaloje la Casa de Gobierno a lo que este se negó rotundamente diciendo “El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo” y les dio orden de retirarse de su despacho. Ante esta negativa la Casa Rosada fue rodeada por tropas del ejército y un grupo de policías armados con pistolas lanza gases irrumpió en la oficina del presidente intimándolo a retirarse con la amenaza de que “caso de contrario no se podía garantizar la seguridad de las personas que lo acompañaban”. Ante esta situación el Dr. Illia optó por dejar el lugar y rodeado por sus colaboradores bajó por la escalera hasta la planta baja, cruzó por la entrada y se dirigió a la calle, y como no disponía de vehículo particular porque lo vendió durante su presidencia para pagar los gastos de la enfermedad de su esposa, abandonó el lugar en un taxi que lo llevó hasta la casa de su hermano en el barrio de Martínez. Al día siguiente, bajo la autodenominación “Revolución Argentina”, asume como presidente de facto Juan Carlos Ongania.

El presidente Illia junto a Carlos Humberto Perette, como Vicepresidente, habían sido electos el 7 de julio de 1963 y asumieron el cargo el 12 de octubre de ese mismo año con mandato hasta 1969.

Perón, desde su exilio en Madrid, aplaudió el golpe de estado subrayando que esto era "la única salida para acabar con el régimen corrupto que imperó en Argentina en los últimos tres años".