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sábado, 27 de julio de 2019

El hilo peronista que une a Argentina con Senegal | Por Pablo Ayala

La historia del poeta Jean-Fernand Brierre, el embajador hatiano en Buenos Aires que salvó al general Tanco de ser fusilado por la dictadura de Aramburu-Rojas y terminó siendo ministro de Cultura de Senegal y una figura de relevancia tras la independencia de ese país africano.

Hay un hilo que une al Senegal, ese país de África occidental, ex colonia francesa que toma su nombre del río que lo atraviesa, con la Argentina: el poeta haitiano Jean Brierre.

Brierre fue un poeta nacido en Jeremie, Haití, tras la invasión estadounidense y que se crió en el odio al imperialismo. Se sumó al movimiento de la negritud, un colectivo de poetas de inspiración marxista que hacía hincapié en el orgullo negro y las raíces africanas, cuyos mayores referentes eran el cubano Nicolás Guillén y el caribeño de Martinica y figura clave de la revolución argelina Franz Fannon.

Brierre integró este movimiento en París junto al poeta africano Leopold Sedar Senghor.

En 1954 llegó a la Argentina como embajador de su país y en 1956, tras el alzamiento de militares peronistas, salvó al General Raúl Tanco, uno de los jefes de aquella sublevación, al gremialista Efraín García y a 5 suboficiales de ser fusilados por el odio gorila. También a Picha y Canela, los caniches de Perón.

Brierre fue decisivo y solo su coraje y dignidad logró salvarle la vida a aquellos peronistas de la resistencia.

La dictadura de Aramburu y Rojas lo declaró "persona no grata" y el periódico socialista La Vanguardia lo trató de "mono" y lanzó epítetos racistas contra él y su esposa.

Vuelto a Haití, al poco tiempo la dictadura de Papa Doc Duvalier, que se había hecho con el poder, lo encarceló y luego partió al exilio recalando en Senegal, que había logrado su independencia de la mano de su amigo Senghor.

Brierre ocupó allí el cargo de ministro de Cultura y fue tan importante su tarea que el premio mayor de letras senegalés lleva su nombre.

Entrevistado por Rodolfo Walsh en los 60, Brierre dijo que "como descendiente de esclavos no puedo ser otra cosa que peronista".

Hoy los hijos de aquel país que parieron a Senghor, Brierre y otros patriotas africanos emigran buscando una mejor vida, pero los hijos de aquella dictadura que fusiló a Juan José Valle y quiso fusilar a Tanco los apalean en las calles y les quitan sus pocas pertenencias.

Ayer a la noche un grupo de manteros senegaleses fue apaleado y detenido por los esbirros de este gobierno gorila.

Pero afuera, luchando por su libertad estaban ellos, los peronistas, los hijos de aquellos que alguna vez Brierre salvó.

Siempre hay un hilo invisible escribiendo la historia de los pueblos, uniendo siempre a los condenados de la tierra. A los que luchan por su liberación. Siempre.

martes, 2 de abril de 2019

RAMÓN CARRERAS: De Malvinas al Barrio Fontana | Crónica de un ex combatiente.

Una noche de fines de marzo de 1982, Ramón y Daly habían hecho un balde de pochoclos y se disponían a ver una película en la casa que habitaban en la base militar Espora, cerca de Bahía Blanca. Pero unos sorpresivos golpes durante la noche en la puerta les hizo cambiar los planes.
Una breve charla con un soldado y sin mayores demoras Ramón tomó su bolso de campaña, besó a su esposa y se dirigió, aun sin saberlo, a la misión que lo marcaría de por vida. Daly y Ramón se volverían a ver recién después del 2 de abril, unos días antes de regresar al teatro de operaciones bélicas durante el mes en que las islas quedaron bajo control de militares argentinos.
Lo que pasa en esos días están tallados por pasos de plomo y cargados de tensión. Primero fue embarcado en el ARA Bahía Buen Suceso y aunque el hermetismo de los altos oficiales no permitía saber de qué se trataba todo ese despliegue, entre los militares de rangos inferiores y soldados se tejían cientos de hipótesis.
El conflicto con Chile por el Canal de Beagle aún estaba latente, la disputa por el territorio patagónico se vivía a flor de piel. Pero la misión que tenían encomendada era otra: recuperar el archipiélago malvinense.
Para Daly la situación no fue menos tensa: en el barrio militar nos preguntábamos qué estaba pasando. Lejos de su hogar, el primero de abril, las fuerzas argentinas de recuperación ya están navegando frente a las inmediaciones de Puerto Argentino: “Por la noche veíamos las luces del pueblo. Había una cierta alegría, algo de entusiasmo y ansiedad por lo que íbamos a vivir”, recuerda Ramón.
“Ya el 2 de abril, nuestro buque abre las compuertas frontales, se inunda la parte delantera y desembarcamos en vehículos anfibios. Al principio estaba todo normal hasta que empezamos a escuchar que el artillero de nuestro vehículo respondía disparos del enemigo. Ahí fue el gran golpe de realidad”, rememora Ramón sobre los primeros instantes en tierra malvinense.
Los meses previos
En 1981, antes de la guerra de Malvinas, Ramón notaba un movimiento extraño: “Nuestro entrenamiento era más intensivo”, y agrega: “llegaban armas nuevas, teníamos mucha practica de tiro”. Llegó un día en que a Ramón lo convocaron para partir sin saber él ni nadie a dónde se dirigían. “Yo creí que íbamos a Río Grande, hasta que mencionaron Malvinas y desplegaron en una sala una serie de mapas y fotografías con todos los detalles para la operación”.
La experiencia de Ramón fue diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar. “Nos tocó vivir la mejor parte de la guerra: vimos rendirse a los ingleses, izar la bandera argentina y arriar la de los ingleses. Incluso no era un día feo: había sol”, recuerda de ese momento histórico.
Respecto al combate, Ramón cuenta: “Nosotros teníamos una formación de tiro y entrenamiento, pero la experiencia del combate no la tenía ni yo, ni el más grande, ni el chico de 18 años”.
Después de dos días en las islas, el 4 de abril de 1982 es enviado junto con su batallón de regreso a Río Grande para vigilar la frontera con Chile y ya no regresó al territorio insular.
La posguerra
Teniendo vínculos familiares se muda a Puerto Madryn en 1990 y se instala detrás del comercio Tito, sobre calle Gales, lugar donde además aprendió el oficio de carnicero que desempeñó por algunos años. En 1996 termina su casa y vuelve a trabajar en la pesca hasta 2016 cuando se jubila.
Ramón nos cuenta que pasó por un tiempo de “negación de Malvinas”, durante el cual le costaba mucho hablar sobre el tema. Fue a partir de que lo inviten a dar charlas en escuelas, hace no tantos años, cuando decidió empezar a contar su historia.
A Ramón le parece importante no olvidarse de Malvinas, porque es parte de nuestra historia como país, y para nosotros es indispensable, también, no olvidarnos de Ramón.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Podrías no ser intolerante al gluten, sino al herbicida más utilizado en agricultura | Por Paola Opazo Sáez.

"Este estudio ponía en evidencia que la intolerancia al gluten y la enfermedad celíaca muestran síntomas sorprendentemente similares a los de animales de laboratorio expuestos al glifosato, afectando el sistema digestivo de los peces, al disminuir las enzimas y bacterias intestinales, dañando los pliegues y las microvellosidades intestinales".
Dentro de nuestra dieta, el 95% de los alimentos que consumimos proviene del suelo, que implica acciones variadas para impedir la destrucción y enfermedades de los cultivos, como por ejemplo, controlar malezas, plagas e insectos, con lo que el agricultor recurre a algunos herbicidas, como el Roundap, que entre sus compuestos, contienen un activo llamado glifosato.
El glifosato consiste en una molécula pequeña y que se combina con otras sustancias -como los tensioactivos- para mejorar su eficiencia, ya que disuelta en agua y otros componentes aumentan su solubilidad y se puede emplear para rociar los cultivos.
Pero tras largos e intensivos años de uso, el glifosato aparece como el gran sospechoso de un espectro de patologías y cuadros muy variados, que afectan a la población mundial, gracias  a su masificación e ingestión en la alimentación diaria.
OMS, glifosato y enfermedades
La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) es una entidad especializada dependiente de la OMS, que tras trabajar varios años en su investigación, emitió un documento que reconoce que existen pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos -evidencia obtenida a partir de agricultores- como el linfoma no Hodgkin, donde las estadísticas de la American Cancer Society muestran un aumento del 80% desde principios de la década de 1970, época en hizo su aparición el glifosato en el mercado.
Ahora el glifosato está recibiendo la atención que merece, tras varios años de estudio sobre sus implicaciones en algunas afecciones intestinales.
En el 2009, un grupo de investigadores buscaron anticuerpos contra el gluten en el suero congelado obtenido entre los años 1948-1954 y los compararon con muestras de personas de la época actual. Encontraron que la incidencia de la enfermedad celíaca en la generación más joven se había cuadruplicado.
Además, el número de personas que han sido diagnosticadas con intolerancia al gluten y enfermedad celíaca ha ido incrementando, coincidiendo con el aumento del uso de glifosato en la agricultura, especialmente durante la década de los ochentas, donde se incorporó como rutina la práctica de empapar granos en el herbicida justo previo a la cosecha.
Si vamos a la epidemiología, no se considera casualidad que en los pueblos agrícolas se hayan disparado los casos de hipotiroidismo, el asma bronquial, los trastornos reproductivos y las patologías oncológicas, produciendo una transformación en las tasas de morbilidad y mortalidad en el mundo.
Explicación fisiopatológica
La explicación se basa en observar como este difundido herbicida sea capaz de inhibir las enzimas de la cadena del citocromo P450, un sistema involucrado en el catabolismo de la vitamina A, la activación  de la vitamina D3, la síntesis de ácido biliar y el suministro adecuado de sulfato al intestino.
Además, se ha demostrado que provoca déficit de minerales como el hierro, además de oligoelementos como cobalto, molibdeno, cobre y otros, ya que puede eliminarlos  del organismo debido a su capacidad quelante. También puede eliminar aminoácidos como el triptófano, tirosina, metionina y selenometionina.
Estas y otras conclusiones fueron elaboradas fruto de un metaanálisis que incluyó a casi 300 estudios, publicado en la revista  Journal of Interdisciplinary, en el 2013, pero que en su momento casi no recibió atención de los medios ni la comunidad científica (ver aquí).
Este estudio ponía en evidencia que la intolerancia al gluten y la enfermedad celíaca muestran síntomas sorprendentemente similares a los de animales de laboratorio expuestos al glifosato, afectando el sistema digestivo de los peces, al disminuir las enzimas y bacterias intestinales, dañando los pliegues y las microvellosidades intestinales.
Aún, pese a que la enfermedad celíaca, y, en general, la intolerancia al gluten, se han transformado en un problema de proporciones a nivel mundial, pero especialmente en países de América del Norte y Europa, donde se estima que un 5% de personas están afectadas por estos cuadros.
Los defensores del glifosato
Mientras algunos sugieren que el reciente incremento en la enfermedad celíaca se debe a la mejoría en las herramientas diagnósticas de laboratorio, que se dio alrededor del año 2000.
Por su parte Monsanto asegura que por su baja toxicidad, el glifosato sería un herbicida empleado exitosamente en más de 140 países desde hace 30-40 años. Esta seguridad -argumenta- ha sido ratificada por organismos internacionales como la EPA (Environmental Protection Agency de los Estados Unidos) y por su inclusión en la Directiva 91/414/CE (Comunidad Europea), que controla, dentro de otras actividades, los productos fitosanitarios de esa región.
Afirman por medio de diferentes análisis que el glifosato no presenta efectos nocivos sobre la fauna (mamíferos, aves), microfauna, ni sobre la salud humana, ni tiene efectos adversos para el ambiente, cuando es empleado correctamente para los fines previstos en su etiqueta. No existen al momento, en Argentina o en el mundo, estudios científicos serios que cuestionen o invaliden ninguno de los múltiples estudios realizados sobre el glifosato, y que avalan sus características y propiedades.
En el Informe publicado hace algunos años por la Reunión Conjunta FAO/OMS  sobre Residuos de Plaguicidas (JMPR) se concluyó que:
Es poco probable que haya riesgo de que el glifosato sea carcinógeno para los seres humanos, en una exposición a través de la dieta”.
Además, según muchos aducen el hecho que el glifosato ha venido a reemplazar a muchos herbicidas altamente tóxicos.
Pero estas afirmaciones se basan en gran medida en estudios que han quedado obsoletos y que ni siquiera han sido publicados, pues han sido pedidos y financiados por las empresas de plaguicidas para apoyar el registro del producto. Además, estas investigaciones han sido realizadas solamente empleando el glifosato como ingrediente activo, y no con las fórmulas del herbicida en los comercios, puesto que algunos hallazgos de laboratorios independientes sobre mamíferos y células humanas han encontrado que los adyuvantes químicos contenidos en ellas -como el  Polioxietil amina (POEA)- son aún más tóxicos que el herbicida en cuestión.
Existen además conflictos económicos de gran envergadura en la agroindustria, particularmente a raíz del cultivo de soja, que ha visto un aumento considerable en los países del cono sur -entre ellos la Argentina- donde actualmente representa más del 50% del total de su producción agraria. Este cultivo proviene casi exclusivamente de semillas transgénicas, las cuales están adaptadas y resiste la aplicación del glifosato.


Las sospechas ante este químico tan difundido no están aún confirmadas ni descartadas, pero la posibilidad y cada vez más difundida discusión han hecho que los gobiernos entren en dudas, enfrentamientos y conflictos con los actores que conforman el agro, la industria y la sociedad en su conjunto.

domingo, 16 de diciembre de 2018

La ciencia lo confirma: Los hermanos mayores son más inteligentes | Por Kate Nateras.

Tu hermano mayor es más inteligente y no lo dicen tus padres, lo confirma la ciencia.

Siempre existe esa rivalidad de hermanos en la que luchan para saber quién es más inteligente y el favorito de la familia, incluso involucran a los papás para saber quién está en lo correcto. Prepárate para saber la verdad, porque si eres el hermano menor, es probable que toda tu vida hayas estado en un error: tu hermano mayor es más inteligente y no lo dicen tus padres, lo confirma la ciencia.
Una investigación realizada por los economistas de la Universidad de Edimburgo y Sidney, dice que los padres acostumbran a estimular más mentalmente a sus hijos mayores y por esta razón, tienen más probabilidad de ser más exitosos en la escuela y obtener mejores salarios.
En el estudio publicado en The Journal of Human Resources, los investigadores se encargaron de seguir los casos de casi 5 mil niños desde su nacimiento hasta los 14 años; cada dos años se dedicaron a hacer pruebas de lectura y habilidades cognitivas a los participantes. 
Los investigadores descubrieron que existen diferencias respecto a la percepción de la inteligencia de los niños, ya que los hermanos mayores aceptaban que eran más rápidos para entender las cosas a comparación de su hermano mayor, además estaban de acuerdo con la idea de que se les facilitaba entender ideas abstractas y que dominaban un vocabulario más amplio que los menores.
Los investigadores también encontraron que, a partir del primer año, los hijos mayores tuvieron una puntuación más alta en las pruebas para medir su coeficiente intelectual.
En los resultados también observaron que los padres de más de un hijo, dedicaban el mismo tiempo a todos los hijos, pero dedican más estimulación mental como tardes de lectura, artesanías, dibujos, etcétera, a los hijos pequeños.
Para llegar a la conclusión de que los hermanos mayores sí son más listos que los menores y la variación del intelecto conforme al orden de nacimiento, los científicos consideran varios factores como señales; ciertas condiciones durante la gestación o tal vez factores ambientales, lo cierto es que no hay una respuesta clara respecto al tema.
A pesar de que tus padres brinden la misma atención a todos tus hermanos y a ti, ellos influyeron a que sea más alto el coeficiente intelectual de tu hermano mayor que el de los demás. Pero no te sientas mal, si eres el menor seguramente eres el favorito y consentido de la familia.